
Soy el rostro detrás de las traducciones, los mods y los servidores autogestionados. Mi objetivo siempre ha sido llevar entretenimiento a donde es difícil acceder, sin importar las limitaciones.
Crear contenido +18 no es netamente una adicción; nació de una necesidad financiera. Es el nicho que me abrió las puertas y asumí el peso de lo que esto conlleva.
"Juegos poco éticos para tu android"
Tengo una fascinación casi obsesiva por encontrar nuevos bugs. Sobrevivir con los pocos recursos que tengo a mi disposición en Venezuela me enseñó a no rendirme ante el código.
"No hay error que con trasnochos se arregle..."
Mi comunidad dice que soy humilde. Yo solo hablo desde la experiencia de no tener ni una PC y querer aportar algo al gaming. Siempre doy todo por los demás sin esperar nada a cambio.
"No me gustan las diferencias sociales, le facilito a otros el ganarse algo que otros pueden obtener con facilidad."
Hace 12 años, solo era un chico con dificultades económicas. Apenas podía tener acceso a internet y usaba un teléfono marca ZTE con 4GB de ROM y 1GB de RAM. En ese entonces solía pasar juegos H o juegos de la Play Store con mods para evitar el farmeo frustrante. Cuando perdí ese teléfono, al cumplir 18 años, me fui a trabajar a una fábrica mielera: pasé frío, hambre y mucho miedo por estar lejos de casa.
Al completar mi periodo de trabajo, logré comprarme otro teléfono y me sumergí otra vez en el mundo de los juegos, solo para darme cuenta de que ya todo había cambiado. La crisis económica y el desempleo me afectaron aún más en mi etapa universitaria.
Un día, contra todo pronóstico, mis padres lograron comprarme una laptop de $300. Empecé a subir contenido de juegos, pero nadie los veía. No me rendí; creé canales de Telegram y me esmeré en aprender a programar y a crear traducciones. Antes, mi nombre gamer era simplemente 'Ego', pero mis amigos empezaron a llamarme el "tío" por los juegos y las traducciones que les compartía.
Un día, alguien me regaló un sticker (el logo que uso hoy en día) y me llamó formalmente "El Tío Egoz". Esto pasó porque conocí a Axel, un chico mexicano que tenía graves problemas con su madre. Le aconsejé que no se fuera de casa, que se devolviera y se disculpara, porque al final mamá siempre estará para él. Desde ese momento, el nombre se quedó para siempre.
Unos meses después, maduré. Mejoré mi dialecto al ser universitario, empecé a cobrar por pequeños trabajos de edición de videos, fotos, y como técnico reparando PCs y teléfonos. En redes sociales establecí oficialmente al Tío Egoz con un solo objetivo: seguir ayudando a quienes no pueden encontrar sus juegos o buscan una traducción.
La fama llegó. Mi canal de Telegram alcanzó los 21k miembros, en TikTok superé los 49k seguidores y logré ganar dinero con lo que amaba. Compré otra PC, creé mi página web, seguí traduciendo juegos y logré obtener mi título universitario.
Pero no todo fue fácil...
Me banearon muchas cuentas. Perdí mis repositorios en GitHub, Vercel e imgBB donde alojaba mis imágenes. Peleé incontables veces con sitios webs gratuitos para seguir alojando mi contenido +18. Fue en mi desesperación donde encontré mi filosofía actual: "Hágalo usted mismo".
Hoy tengo mi propio servidor para alojar mi página y mis imágenes.
Mis redes sociales ahora son más discretas y poco a poco me estoy pasando a ser creador de contenido de mi juego favorito: Blood Strike. Actualmente he decidido "ocultarme" por un tiempo para enfocar mis energías en crear mi página web definitiva, mucho más rápida, libre y divertida.
Gracias por acompañarme en este viaje. El Tío siempre estará para ustedes.